miércoles, 4 de mayo de 2016

COSMOS


Recuerdo claramente a Carl Sagan diciendo, casi declamando: El Cosmos es todo lo que existe, todo lo que ha existido y todo lo que existirá. Con estas palabras que en la mente de los niños, acaso también de los hombres, suenan como a una invocación mágica, emergían títulos como “El espinazo de la Noche”, “La enciclopedia Galáctica”, “Quien habla en nombre de la Tierra” o “Blues para un planeta rojo”; son expresiones, que no parecen apropiadas para un documental de astronomía. Retumban poéticas.

Sagan nos encaminaba con una serie de programas de televisión, hacia la orilla del océano cósmico, se propuso poner al alcance de las personas sencillas, una parte destacada y deslumbrante del conocimiento acumulado de la humanidad.

Un joven Carl, ataviado de un elegante saco de pana, inició a toda una generación en los misterios del Cosmos; que por supuesto incluían los últimos avances de las ciencias físicas, en particular de la astronomía, no obstante también cabían en el formato del documental, reflexiones históricas, así como consideraciones políticas sobre el presente y el futuro de la humanidad. La gran lección personal que me dejó Sagan y Cosmos, fue que a pesar del tremendo egoísmo y del casi inexplicable instinto asesino de los seres humanos, el Cosmos persiste en su despiadada belleza, que tenemos la libertad de elegir lo que hacemos en nuestro tiempo, en nuestra época, que el avance de la ciencia y la tecnología, pueden ser destrucción y redención al mismo tiempo, y que la decisión de tener una existencia decente es siempre, como Carl decía: un viaje personal.

Ahora, qué es el Cosmos para un sólo individuo, que en la intimidad, entra en pánico ante la enormidad del tiempo y del espacio, ¿qué puedo entender del cosmos?, ¿interesa saber algo más?, la reflexión sobre el tema es tan vasta, que su entendimiento es una tarea, probablemente infinita. Y del Cosmos derivan dos enunciados cruciales: Principio y Fin.

Cuesta trabajo no sentir un terrible inquietud, al estudiar lo que nos dicen los científicos del principio del Cosmos: hace una cantidad enorme de años, eones, por medio de algún proceso aún desconocido, en un punto infinitamente denso, comenzó la realidad, por vía de una gran explosión, ¿iniciada por quién?, por nadie; o eso suponen los expertos del tema, ¿para qué?, para nada, o para todo.

En un momento fundacional algo, explotó y comenzó la existencia y con ella, el tiempo y el espacio. Existe algún consenso sobre los procesos físicos y químicos que fueron desatados después del ese incierto principio del Cosmos, pero, sobre que existía antes de ese principio, nadie ha esbozado alguna teoría medianamente aceptada, he escuchado y leído a algún científico expresar, que no tiene sentido hablar de un momento anterior a la gran explosión, ya que el Tiempo como lo concebimos no existía, esto supone, no sólo un gran ejercicio mental y adecuar la estructura del pensamiento para un instante sin Tiempo, también exige un alma de titán, para afrontar la soledad, del Tiempo inexistente.

Aun así, estimo que debe de existir alguna respuesta, no es concebible que vengamos de la nada y hacia la nada nos dirijamos. Por ello la humanidad, debe de encontrar, las respuestas sobre el origen del Cosmos, que con todo su rigor ofrece la ciencia, para que entonces; quede en manos de los filósofos y los pensadores del porvenir, la búsqueda de respuestas que mitiguen y alejen del alma humana las temibles dudas de la creación.

El otro cabo del Cosmos es el fin de sí mismo, ¿hacia donde se dirige esta enorme vastedad de formas que ocupan la existencia?, de nuevo parece ser que hacia la nada, los procesos entrópicos van deshaciendo lo hecho,  una serie casi infinita de creaciones y destrucciones, que al final del Tiempo, dicen los científicos, acabará diluyéndose en partículas inmóviles cada vez más pequeñas e increíblemente frías, y cuando el ultimo pedazo de materia, consuma el último paquete de energía, el Tiempo simplemente se detendrá y con ello el Cosmos llegará a su fin. O eso, es lo que los expertos piensan que puede pasar, pero otra vez, lo extenso del Tiempo y lo grande que es el Cosmos nos dejan sin respuestas.

Estamos entonces ante dos preguntas sin solución, o una solución que sea comprensible con los sentidos y la inteligencia que ahora poseemos, cabe recordar, que nuestros sentidos, nuestros instrumentos, nuestra filosofía, nuestra ciencia, es a fin de cuentan un conjunto de experiencias que fueron acumulándose, de métodos que fueron perfeccionándose, pero limitados a nuestra vida, a nuestras inquietudes y a nuestra curiosidad. ¿Por qué sentimos curiosidad sobre el Cosmos?, no lo sabemos.

Hemos construido una visión científica de la realidad, suponiendo la ausencia de un creador, renunciando a la metafísica, no obstante subyacen en todo el mundo durísimos aparatos religiosos, para los cuales el Cosmos es la expresión de la voluntad divina, del pensamiento perenne, de una o varias deidades eternas. ¿Cómo conciliar estas visiones tan opuestas?, por lado sabemos que el Cosmos no es infinito, tuvo un origen y tendrá un final, No obstante, no conocemos aún los mecanismos que dieron origen al mismo, y el final del Cosmos, esta extraordinariamente lejano que no advertimos, ¿cuál podría ser?, por lo tanto queda, todavía, espacio para un creador, para un demiurgo, para una fuerza por encima del Cosmos. Sin embargo regresando a Sagan nos tendríamos que hacer siempre la pregunta, y ¿quién creo al creador?, esta pregunta se sucede de forma infinita, o será acaso que un improbable creador, nació a la existencia sin saber de dónde provino. Qué nos redime de esa orfandad original; queda para los seres del porvenir acercarse a las respuestas, y con el paso de los siglos tal vez tener la entereza de afrontarlas. Para los habitantes del presente nos queda la terrible condena de estar atrapados irremisiblemente en un Tiempo donde tenemos ya claras algunas de las preguntas, pero las respuesta que ofrece el Cosmos son lejanas, no queda más que susurrar con estupor, una oración agradeciendo la bella creación bajo la cual existimos.  

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