Afirmar que el planeta que habitamos es nuestro mundo, es una certeza, también lo es el hecho de que compartimos esta Tierra con millones de especies, y que hasta donde sabemos, somos (y hemos sido) la única con la inteligencia necesaria para organizar una civilización. Nuestro sistema actual de vida está lleno de certezas, cuándo volteamos al cielo, ya no vemos la furia de los caprichosos dioses; observamos atentos procesos climáticos, que la ciencia explica con razonable seguridad, y que incluso es capaz de predecir. La certeza aleja a la extrañeza, en nuestro mundo global, e interconectado nada nos sorprende, o casi nada, aun así se impone la belleza y el profundo enigma que significa la existencia de vida en nuestro mundo. Por lo que intuimos sólo existe un Planeta habitado en el Cosmos, el hecho que en este momento disfrutemos de una vida consiente es casi milagroso, basta recordar que pueden y de hecho existen, billones de planetas que giran en torno a millones de estrellas, es un espacio inconmensurable, y sólo hay pruebas fehacientes de uno con vida.
Un segundo factor que hace milagroso nuestro paso, son las extraordinarias circunstancias, que ocurrieron antes de la aparición del homo sapiens. Sabemos con razonable certeza que la Tierra se forma hace alrededor de 4000 millones de años, creemos que el primer ancestro de la especie caminó por las duras y cálidas sabanas africanas, hace unos 2.5 millones; una razón simple de estas dos cifras ilustra lo efímero que somos, la totalidad de la vida de nuestra especie, representa sólo el 0.06 % del total del tiempo que tiene nuestro planeta formado.
No obstante mirando esta cifra a la luz de la vida promedio de un ser humano, parece una eternidad, es más comparándola el tiempo que ha transcurrido desde que se formaron las primeras civilizaciones, la vida de nuestra especie empequeñece, ya que el tiempo que tiene nuestra humanidad viviendo de forma sedentaria en sociedades organizadas representa el 1.6% del tiempo en el que el homo sapiens lleva habitando en nuestro mundo; es decir la mayor parte del tiempo vivimos sin civilización, sin sociedades complejas, casi sin tecnología, a la gracia del entorno natural.
Entonces eso que llamamos mundo es en realizad un pedazo casi milagroso de roca que flota en el espacio, en el que la vida ha florecido de forma exuberante, y que en algún momento decisiva la existencia cobró conciencia de sí misma, el mundo formó y tal vez creo a sus propios exploradores, la materia nació a la conciencia al amparo y cobijo de la Tierra, nuestro mundo.
En la actualidad las acciones de la vida en su forma humana han dado un forma distinta al mundo, la civilización moldea el medio en el que actúa, y revela que aquella tierra primitiva llena de peligros puede ser tan domesticada, como lo permita el sentido de confort del ser humano.
La sociedad moderna ha estudiado al mundo desde diferentes perspectivas, imagino a nuestros ya muy lejanos ancestros de los periodos líticos adentrándose con terror y fascinación a las nuevas tierras, conociendo nuevas especies, aprendiendo lo necesario para que el misterio de la existencia se alejara.
Con el tiempo, la Ciencia, la Historia y la persistencia del ser humano lograron encontrar explicaciones a casi todos los fenómeno que acontecen y han acontecido en nuestro mundo, pero aún queda la pregunta fundamental, ¿cómo se originó la vida? en que momento lo opuesto a lo inerte se transformó en algo que pudiera ser considerado como vivo. Ese instante fundamental queda en las brumas del tiempo, sin embargo esto no impide que con bastante esfuerzo, nuestra mente siga explorando este mundo de maravillas.
Nuestro planeta ha albergado un inmenso número de vidas humanas, que han conformado imponentes civilizaciones, y ha sido testigo de las enormes proezas del ser humano, de hecho con el tiempo abismal mediando entre la humanidad contemporánea y el humano de la antigüedad neolítica, parece que las mayores tecnologías creadas jamás por el Hombre, no son la virtualidad de la Red, ni la potencia de los motores espaciales, ni la manipulación genética del genoma, no, el mayor triunfo del Hombre fue el dominio de Fuego, la domesticación de los Animales, el cultivo de los Cereales etc… de ahí en adelante todo han sido variaciones de una misma sinfonía.
La Tierra tiene y ha tenido una cantidad exuberante de especies, que se cuentan por millones, seres tan distintos que cuesta trabajo pensar que son habitantes de un mismo mundo, no sería acaso deseable que toda nuestra ciencia estuviera volcada en preservar y estudiar toda esta vida a nuestro alrededor, sin embargo en ocasiones parece que la vida no humana nos estorba, nos molesta tener que compartir el mundo con otras especies, luchamos con todas nuestras fuerzas para destruir el mundo un día a la vez, es por tanto que creo, que conviven en el Homo Sapiens la voluntad de creación y el deseo de exterminio; la eterna lucha entre el pensador y el dictador; entre el poeta y el militar; entre el explorador y el conquistador, la diferencia estriba en que estamos actualmente la humanidad está en condiciones de sepultar y eliminar la diversidad biológica de un mundo que no es nuestro, o de pasar a la eternidad como una especie que preservó intacto el milagroso mundo que heredó.
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