sábado, 19 de julio de 2014

De la literatura a la realidad; dos visiones sobre la violencia

Recientemente terminé, la lectura de la novela más conocida de Orson Scott Card; El Juego de Ender. La historia se lleva a cabo en un futuro no tan lejano, donde la humanidad es asaltada por una raza alienígena – Los Insectores- , los cuales fueron derrotados en singulares batallas, ganadas por un muy escaso margen
Mucho más allá de las naves espaciales y las estrategias militaresconsustanciales a la literatura “Clásica” de la Ciencia Ficción, destaca la historiade Andrew –EnderWiggin, un niño que nace en un mundo totalitario, que no permite s de 2 hijos por pareja, en eterno combate con la sobrepoblación.
Ender nace como el tercer hijo: es un experimento social; los dirigentes de ese mundo futuro quieren formar a un Comandante que los guie contra sus enemigos, el entrenamiento es, en inicio un juego y deriva para el protagonista de la novela en una pesadilla, en una forma de vida, en una adicción a la violencia.
Una trama siniestra y despiadada  encaminada a usar a un infante como arma. De hecho Ender es un ser que a los 12 años carga ya con algunos circunstanciales y brutales asesinatos. Su lógica para matar es simple; “si golpeas lo suficientemente fuerte, nadie se meterá contigo”.
Ender con el tiempo se convierte en un genio militar y redescubre que la mejor arma no se construye con la potencia de la tecnología, el arma final, la más eficiente, la más certera, es el cerebro humano
Esta lectura me recordó uno de los libros más impresionantes que he leído, se llama La Ciudad y los Perros de Mario Vargas Llosa
Un libro ampliamente comentado y celebrado, tiene como eje los sucesos dentro de un internado militar peruano; el Leoncio Prado. El drama se suscita cuando se encuentran personajes opuestos, que reproducen su vida cotidiana, dentro del internado; tenemos al Esclavo, alguien que fue abusado por sus padres, es abusado por sus compañeros, al Jaguar un adolecente maleante que sigue delinquiendo dentro de su escuela, al Poeta, hijo de un rico limeño que gana dinero con sus habilidades.
La trama es una construcción notable, ya que, desde diversos momentos de la vida de los personajes se va construyendo una historia, que tiene su punto de mayor dramatismo a mitad de la obra. Los cadetes del Colegio Militar, viven en un ambiente dual; por un lado la disciplina propia de escuelas de ese tipo y por el otro una vida de excesos y violencia.
En el Instituto se recluye a los jóvenes para que puedan interactuar de mejor manera con la sociedad, pero al mismo tiempo es una ruta de escape tanto para sus familias como para ellos mismo.
Los personajes de la novela son producto de sus circunstancias sociales, así el Jaguar, líder de los cadetes, es un delincuente hijo de nadie, dedicado al robo que por azares del destino obtiene una oportunidad de estudiar, que sin embargo es capaz de cometer un crimen, que cambiará su destino.
En la novela se percibe una redención, al salir del Colegio, los jóvenes son otros, el asesinato, los vicios, el honor, e inclusive la homosexualidad son una formación, una profecía de lo que será su vida.
Aun así se adelanta la vida, una existencia dura, donde las víctimas son los débiles, donde la justicia está al servicio de las apariencias, donde las familias de los muertos se quedan con su dolor, con sus rencores, con su arrepentimiento.
Para legos en la crítica literaria como el de la voz, el estilo narrativo de Scott Card, parece ser un guion presto para ser llevado al cine, en tanto que Vargas Llosa es un maestro de la prosa, su forma de contar historias es un tanto difícil de seguir, pero ese esfuerzo del lector, encierra un encanto profundamente adictivo.
Dos escritores que no podían ser más distintos uno escribe sobre la Lima brumosa como de sueños en los años 50 del siglo pasado y otro sobre una ciudad impensable enclavada en el cielo del año 2100, pero en ambas tramas se encuentra a la infancia como eje de la violencia homicida
Estas obras recuerdan que la inocencia que se pierde, que el juego de los niñosse trastoca mortal. Para el norteamericano el crimen se justifica, como la salvación colectiva, en tanto que para el peruano el asesinato otorga la redención personal.
Ambas lecturas, que aunque ficción, llevan a preguntarse por qué un niño puedematar a otro niño, qué tipo de sociedad construye a homicidas eficientes a tan corta edad.
Tal vez las autoridades de la SEP deberían de incluir ambas lecturas en los programas de estudio oficiales….de los profesores.

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