viernes, 20 de enero de 2012


El Gobierno de los Policías.
De verdad siento muchísimo pesar tener amplias dudas y reservas en la aspiración del Dr. Miguel Mancera al Gobierno del Distrito Federal, ya que considero que fue de los mejores procuradores de Justicia del País y por mucho el mejor Procurador que ha tenido la Ciudad de México en muchos años.
Mancera es una abogado respetable, tiene un doctorado en derecho, ha resuelto satisfactoriamente casos complicadísimos, y sin cerrar los ojos a la terrible e indignante forma en la que se imparte Justica en México, su papel ha sido decente, decoroso, no es un funcionario que evada sus responsabilidades y en la mediad de sus atribuciones mantuvo a la Ciudad fuera de la dinámica de sangre que señorea por el país. Sin embargo tiene un problema; es un policía, de investigación pero un policía al fin y la función central de la policía es la seguridad pública, es mantener el estado de cosas, no hay ningún concepto tan opuesto al de revolución y cambio como lo que representa la policía, es el uso legitimo de la fuerza en tiempos de paz la razón de ser de la policía y mancera ha sido el responsable de administrar la fuerza, las armas, las balas contra los enemigos de la paz pública; la delincuencia.
En la novela Los Miserables Víctor Hugo escribe que el momento más difícil para una sociedad es cuando aplica la justica penal. Mancera es muy buen policía pero considero que va a ser difícil para él, ser un buen gobernante de izquierda y les comento mis razones.   
El uso de la Información.  La inteligencia y la investigación policial son una herramienta en la cual los gobiernos basan la gobernabilidad, en la Ciudad es el Jefe de Gobierno y su procurador las personas que tienen que estar mejor informadas de los expedientes delictivos en curso, expedientes que por supuesto incluyen opositores o ¿acaso ninguno de los aspirantes a la Jefatura de Gobierno ha cometido nunca jamás un delito, por mínimo que sea? o en su defecto alguno de sus familiares o alguno de sus colaboradores. ¿Quién conoce a los esqueletos dentro del armario?, quien debe conocerlos, pues el Procurador, me pregunto si acaso alguien puede sentarse a negociar frente al Procurador y no sentir que esta frente al policía, frente al investigador, frente al interrogador, el conocimiento es poder y nadie como el Procurador conoce el lado oscuro de sus adversarios políticos.
El temperamento del Policía. La adrenalina es la moneda corriente en trabajo del policía, no existen los días monótonos, en una ciudad tan inmensa como la nuestra casi todos los días se cometen homicidios, cotidianamente se cometen robos, frecuentemente hay fraudes, investigaciones en curso, casos por cerrar, casos por abrir. La investigación policial en todos sus niveles es un continuo inacabable, sin reposo, con la posibilidad siempre de perder la vida en algún operativo mal habido o de arrebatar una vida en situación crítica justificada o no, es una posibilidad latente, los policías viven el aquí y el ahora. Este es el comportamiento contrario al que se espera de un estadista, alguien que pueda tomar decisiones serenas, templadas firmes, ampliamente estudiadas de corto y de largo plazo, atendiendo a los ritmos de la sociedad apurando cambios urgentes, retrasando medidas dolorosas. Es por tanto la templanza, el aplomo, la serenidad y no la adrenalina las cualidades que deben de estar en el ánimo del gobernante.
EL Proyecto de Ciudad. Siendo policía creo que que es extremadamente fácil caer en la tentación de gobernar bajo la óptica de fuerza. Ante un hipotético incremento en la delincuencia el policía actúa con lo que sabe y debe hacer, es decir; perseguir, reprimir, espiar, detener a todos aquellos considerados como presuntos peligros para la sociedad y está bien, esa es la función del policía, pero no la del estadista, que está obligado a ir a las causas profundas de la violencia y la delincuencia, al contrario del policía, el estadista debe presumir la bondad innata del ser humano, encontrando y orientando el combate la delincuencia bajo la restitución de la justicia social a los más necesitados, buscar la moderación de la opulencia, intensificar el combate la corrupción y la destrucción de la miseria extrema y por supuesto cerrar la brecha económica entre las personas, ahí está la labor de largo plazo, la visión que debe imprimir el estadista.
Comprar el discurso de la derecha. Uno de los subproductos del desgobierno del Alcohólico de los Pinos ha sido el miedo. Ha sembrado miedo y terror a ser secuestrado a ser víctima de alguno de los grupos del crimen organizado, hay una epidemia de temor en los corazones de los mexicanos, claro que las televisoras en sus noticieros amarillistas son eco de la propaganda gubernamental que se justifica su gobierno en la existencia de ese enemigo común, implacable, omnipresente e invisible que medra y ronda por las puertas de los mexicanos, es una estrategia de propaganda que hado usada por muchos regímenes, la utilizaban los nazis en la segunda guerra mundial o los norteamericanos durante el macartismo (hasta la fecha). Y ante el terror de ser ejecutado por un Z quien mejor para gobernar que un eficiente policía. Estoy seguro que la repentina popularidad del Doctor Mancera atiende al miedo.
La izquierda ha fallado. Una de las principales funciones de una izquierda partidista e institucional es la generación continua de cuadros políticos que asuman eficientemente los puestos de poder que se van obteniendo, y tristemente el Doctor Mancera no ha sido parte de la izquierda, tal vez tenga afinidad con algunas de las figuras, no lo dudo, pero no tiene militancia, ni siquiera en las ONG que están alimentando a los partidos, simplemente era un asesor de muy buen nivel que dio el salto a la Procuraduría a partir de su eficiencia, su cercanía con el Jefe de Gobierno y de la terrible coyuntura del caso News Divine.
Me pregunto donde están los líderes que han militando siempre en la izquierda, es una maldición y la mejor forma de aspirar dentro del PRD es no ser del PRD.
Parece que es inminente que el Doctor Mancera será el nuevo candidato de la coalición de izquierda al Gobierno del Distrito Federal. Ante esta realidad me gustaría ver el proyecto de Ciudad que tiene, me gustaría verlo acreditando logros y señalando las deficiencias, me gustaría verlo abonar en la construcción del cambio verdadero, me gustaría ver una transformación de eficiente policía a un extraordinario estadista, me gustaría verlo alejarse de el discurso de procurador centrado en la seguridad pública y acercarse al dialogo civilizatorio de la justicia social propio de un estadista de izquierda en el nuevo siglo.

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